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¡Alquilo mi vientre! La declaración Casablanca y la maternidad subrogada (entrevista Aude Mirkovic)

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El Reporte (Pérou)

María José de Piérola, 7 de agosto de 2023

(Entretien original ici)

Hace aproximadamente 15 años, el alquiler de vientres era una práctica limitada a celebridades y personas adineradas. Recuerdo claramente cuando llegó la noticia sobre los hijos de vientre de alquiler del cantante Ricky Martin y que me sorprendió muchísimo cuando me explicaron por primera vez el concepto de gestación de alquiler a mis 8 años. Pasé muchos años ignorando la realidad sobre esta práctica. En la actualidad, países como Estados Unidos y Suecia han normalizado y facilitado esta opción. La industria de la gestación subrogada experimenta un crecimiento constante y esta tendencia parece mantenerse, impulsada por factores como el matrimonio a edades más avanzadas, la reducción en la cantidad de hijos y la disminución de la fertilidad.

Para analizar esta realidad y su impacto en la cultura, política y en la vida de las mujeres, recurro a Aude Mirkovic, una abogada francesa y profesora de Derecho privado, además de portavoz de la ONG Juristes pour l’enfance. Su experiencia y conocimientos arrojarán luz sobre este tema tan relevante. Asimismo, nos cuenta sobre la Declaración de Casablanca, una iniciativa que plantea luchar contra la gestación subrogada desde un punto de vista legal y de concientización.

¿Qué es la Declaración de Casablanca y qué llevó a su organización a abogar por la prohibición mundial de la gestación subrogada?

La Declaración de Casablanca es una petición presentada por un grupo diverso de 100 expertos de 75 nacionalidades, incluyendo médicos, juristas y psicólogos, dirigida a los gobiernos para abogar por la prohibición mundial de la gestación subrogada. El objetivo es superar la resignación ante el crecimiento de la maternidad subrogada y tomar medidas efectivas para proteger a las mujeres y los niños de esta práctica. La Declaración insta a los Estados a comprometerse con un proyecto de Convención internacional para abolir la maternidad subrogada de manera universal. El objetivo es impulsar la acción política tanto a nivel nacional como internacional para combatir la maternidad subrogada. La Declaración no es propiedad de ninguna estructura u organización, y está disponible para cualquier Estado, organización o persona interesada en preservar a la humanidad de la gestación subrogada. Los firmantes han unido fuerzas en torno al rechazo de la subrogación sin ninguna condición previa y están dispuestos a compartir su contribución con todos.

Algunos argumentan que la gestación subrogada brinda la oportunidad de tener hijos a parejas infértiles o personas LGBTQ+. ¿Cómo aborda la Declaración de Casablanca las preocupaciones de estos grupos?

La maternidad subrogada permite a la parte demandante obtener niños, pero a un alto costo. Privar deliberadamente a un niño de su madre para satisfacer el deseo de otros es injusto. Aunque el deseo de tener un hijo es comprensible, no puede justificar tal privación, es imposible obviar la injusticia de privar al niño de su madre original. La privación es aún más evidente cuando el niño es concebido para beneficiar a uno o varios hombres, lo que implica que no hay madre legal ni intención. La maternidad subrogada también involucra la separación programada de la madre biológica y la realización de contratos de entrega, muchas veces por dinero, lo cual es contrario a la dignidad humana. Creemos que esta práctica no es una respuesta adecuada a los deseos de quienes no pueden tener hijos. Existen otras formas de amor que pueden ofrecer a niños necesitados, como la adopción, el apadrinamiento, las familias de acogida y el apoyo a la educación de niños desfavorecidos. Estas opciones son prácticas y útiles para ayudar a los niños abandonados. Mirkovic añade que existen formas de fecundidad alternativas a la filiación, ¡y cuántos niños podrían beneficiarse de ellas!

Además, personalmente, opino que ningún miembro minoritario debe tener preferencia o “corona” frente a temas de derechos humanos o dignidad humana. Su estatus y limitaciones reproductivas no son lo suficiente como para facilitar legislación y normativa en nombre del falso “derecho a tener una familia”.

El llamado de la Declaración de Casablanca para prohibir la gestación subrogada plantea preguntas sobre el papel del derecho internacional y la soberanía. ¿Cómo proponen navegar estas complejas consideraciones políticas y legales?

La Declaración de Casablanca aboga por la prohibición de la maternidad subrogada, pero reconoce que los Estados son libres de decidir si la adoptan o no. Su objetivo es proporcionar una sólida experiencia global y convencer a los gobiernos de oponerse a esta práctica, pero no busca imponer obligaciones. La propuesta de un convenio internacional sugiere que los Estados condenen la maternidad subrogada, nieguen validez legal a los contratos, sancionen a intermediarios y desalienten a sus ciudadanos de recurrir a esta práctica, incluso fuera de sus fronteras. El convenio tendría un efecto de arrastre, ya que los países comprometidos enviarían un fuerte mensaje político y disuadirían a empresas y ciudadanos de involucrarse en la subrogación. Además, el derecho internacional educaría a las personas sobre las consecuencias de la maternidad subrogada y ayudaría a crear conciencia sobre su impacto negativo tanto en los niños como en las mujeres. La complacencia actual hacia la subrogación dificulta que la gente comprenda su daño, pero un compromiso internacional oficial motivaría a las personas a reconsiderar esta práctica en un contexto global donde muchos Estados luchan contra ella.

Se busca imitar de cierta manera cómo funciona la regulación aeronáutica, la cual necesariamente debe asegurar consenso entre países para su funcionamiento. Dependen uno del otro para que la normativa sea una realidad concreta y no una ficción jurídica.

Finalmente, la gestación subrogada a menudo se presenta como una opción empoderadora para las mujeres que desean ser participar en la práctica, tanto para la gestante como la contratante. ¿Cómo enfrenta la Declaración de Casablanca esta narrativa?

El supuesto « consentimiento » de las madres de alquiler es una ilusión, ya que muchas de ellas son mujeres pobres sometidas a presiones económicas o incluso a sistemas mafiosos. El consentimiento no es suficiente para legitimar éticamente esta práctica, como lo argumenta el Comité Consultivo Nacional de Ética francés. En otros contextos, el derecho penal castiga los delitos contra la dignidad humana, incluso si las víctimas consienten, ya que el trato indigno sigue siendo indigno independientemente del consentimiento. Tanto hombres como mujeres recurren a la gestación subrogada para tener un hijo propio biológico, lo que implica privar a la madre gestante de su filiación. La Declaración de Casablanca no busca juzgar a quienes recurren a la maternidad subrogada, ya que también son víctimas de un mercado que explota su deseo y su sufrimiento al ocultarles las consecuencias negativas. El objetivo de la Declaración es que los Estados impidan la oferta de gestación subrogada a sus ciudadanos, castigando a los mercaderes involucrados en esta práctica. Aunque siempre habrá algunas personas que encuentren formas de participar en la gestación subrogada, el compromiso efectivo de los gobiernos puede reducir significativamente su incidencia. La meta es construir un mundo sin gestación subrogada para las generaciones futuras.

En conclusión, esta entrevista ha dejado en claro que la propuesta de un convenio internacional que prohíba la gestación subrogada es un avance significativo en la protección de los derechos y la dignidad humana. Al desalentar la participación de otros países en esta práctica y promover alternativas como la adopción y el apadrinamiento, se busca cuidar a niños necesitados de una manera ética y responsable.

La Declaración de Casablanca nos invita a reflexionar y actuar en la protección de mujeres y niños, y el compromiso de los Estados y el fortalecimiento del derecho internacional son elementos clave para alcanzar un futuro más justo y respetuoso. Agradezco sinceramente a la autora por su tiempo y colaboración en esta entrevista, uniendo esfuerzos para llevar a cabo esta publicación. Este es solo el primero de una serie de artículos sobre este tema que serán publicados en este medio, con el propósito de seguir profundizando y enriqueciendo el debate.

 

 

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